LA UNIDAD DEL MOVIMIENTO OBRERO Y EL MOVIMIENTO SINDICAL

Como ya lo expusiéramos en reiteradas oportunidades desde estas mismas páginas, la unidad del Movimiento Obrero argentino es la condición indispensable para que los trabajadores tengan dignidad y destino como tales. La división del Movimiento Obrero es la condición necesaria para su debilitamiento y la pérdida de su referencia a la hora de la implementación de las políticas estatales. La contundente manifestación de los trabajadores del pasado 29 de abril reclamando la protección del trabajo contra los despidos ya producidos y que se producirán si continúan las políticas de ajuste brutal que se vienen implementando, fue también un claro mandato de unidad de la dirigencia para volver a concentrar la decisión del Movimiento Obrero en una sola central. Es cierto que en circunstancias como éstas, nos vienen a la memoria el papel y rol de algunos dirigentes en otros momentos históricos, a veces muy parecidos a los actuales. Y esa memoria podría sugerirnos divisorias que podrán seguir reproduciendo la lejanía de los dirigentes. En la encrucijada no dudamos en respetar una vez más el aludido mandato de los trabajadores que no es otro que la unidad con todos. Después también, confiando en el certero criterio de los trabajadores, estos marcarán el contenido de dicha unidad que no podrá ser otro que la unidad en la acción. Y aquí también se impondrá una lección de la Historia: el Movimiento Obrero debe reflejar su contenido en propuestas políticas aconsejadas por la satisfacción de las necesidades más fundamentales de los trabajadores: salud, educación, vivienda y condiciones dignas de trabajo. Sobre esas premisas no puede haber diferencias ya que cuando faltan no le preguntan al necesitado a quien votó. Sencillamente nos dejan individualmente inermes frente a la angustia, el dolor y la desprotección. La única herramienta apta para proponer y ser escuchados como trabajadores es la Unidad. También en ese marco, la defensa del modelo sindical argentino debe sostenerse. Podemos y debemos proponer modificaciones que afiancen la participación democrática y el respeto al pluralismo pero garantizando lo esencial del modelo de la entidad más representativa. En ese contexto, el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en autos “Recurso de Hecho deducido por la demandada en la causa Orellana Francisco Daniel c / Correo Oficial de la República Argentina S.A. s / juicio sumarísimo” vino a ratificar el reconocimiento de la titularidad del Derecho de Huelga en cabeza de las organizaciones de trabajadores que se encuentren inscriptas en el registro especial que, por ahora, establece la Ley 23551. La decisión viene a ratificar la necesidad de la organicidad de los trabajadores para su expresión en una medida como la huelga, por oposición y frente a un democratismo tan horizontal como anárquico que termine neutralizando a los propios trabajadores. En esta etapa del desarrollo de las instituciones sindicales, del Estado y de la participación popular, el modelo sindical contribuye a neutralizar las fuerzas que, con honestidad o sin ella, proponen modificaciones que abren la puerta a la atomización de los trabajadores. Este es un tiempo en que se incita a un individualismo extremo. Es el tiempo en que los proyectos colectivos están desaparecidos o en crisis. Es el tiempo en que el esfuerzo por coincidir ha sido desplazado por la ratificación del derecho de cada uno a pensar como uno quiera. Y no es que nos opongamos al individualismo extremo en detrimento del derecho individual de cada uno a pensar como sea su convicción, sino que rescatamos prioritariamente la necesidad de coincidir para construir no lo que cada uno quiere – necesariamente en detrimento de otros- sino lo mejor de la síntesis de todos que nos contenga a todos. Venimos de un pasado histórico rico en las experiencias que hoy vuelven a tensionar el modelo de las organizaciones sindicales. Y la lección hasta ahora está a la vista: con todas sus falencias el Modelo Sindical Argentino ofrece a las experiencias del mundo, una de las experiencias más ricas en conquistas y reivindicaciones laborales y respeto por los derechos sindicales.